Rebecca Ryder y Harvey Jay follan en lencería con locura
Rebecca Ryder, una morena natural con curvas de infarto y unos pechos enormes que le rebotan al moverse, llevaba puestos unos finos encajes negros que apenas tapaban sus pezones duros. Harvey Jay, con su pelo negro y esa polla gruesa y venosa que se le marcaba bajo la tela de su bóxer ajustado, no pudo resistirse cuando ella se acercó contoneando ese culo enorme que le volvía loco. Él le arrancó el sujetador de un tirón y se llevó uno de esos pezones a la boca, chupando con fuerza mientras ella gemía y le agarraba la nuca, empujando su cabeza contra sus tetas. Ella le mordió el labio inferior y le susurró al oído que quería que la empotrara contra la pared, pero antes tenía que chuparle bien los huevos y lamerle toda la polla hasta dejarla bien mojada. Harvey no se hizo de rogar: se arrodilló frente a ella, le bajó las medias hasta los tobillos y se tragó su grueso miembro hasta la garganta, sintiendo cómo se le contraían los muslos alrededor de su cabeza mientras le agarraba el pelo con fuerza. Rebecca, con esos muslos gorditos bien abiertos, se montó encima de él en un vaivén lento pero profundo, sintiendo cómo su coño empapado se abría para recibir cada embestida, mientras sus tetas le rebotaban sin control. Harvey, excitado como nunca, la volteó de golpe y la puso a cuatro patas, agarrándole las caderas con las dos manos y clavándosela hasta el fondo con cada envite, haciendo que su culo se moviera como gelatina al ritmo de sus embestidas brutales. Ella gritaba cada vez que la polla le llegaba al fondo, rogando que no parara, mientras él le lamía el coño desde atrás y le metía dos dedos para estirarla más, preparándola para el final. El colchón crujía con cada embestida, el olor a sexo y sudor inundaba la habitación, y cuando Harvey sintió que se le venía la leche, la sacó de golpe y se corrió sobre sus tetas caídas, dejando chorros espesos por todo su escote mientras ella se masturbaba con los dedos, gimiendo hasta que un último espasmo la dejó temblando sobre las sábanas arrugadas.