Travesti en atuendo femenino recibe el dildo con placer
Roberto te ves tan relajado con la falda y las medias que te obligué a usar después de pillarte mintiendo. La venganza empieza cuando te ordeno que te arrodilles y cojas el dildo grande que elegí para ti. Empujas la punta contra tus labios y chupas la goma como si fuera una polla real mientras tus ojos me suplican. Te quito la ropa interior y te hago abrir las piernas para que el juguete entre en tu culo poco a poco. Sientes el estiramiento y gimes fuerte cuando la cabeza pasa el anillo. Te empotro más el dildo con mis manos para que lo sientas hasta el fondo y tu cuerpo tiembla de la mezcla de dolor y placer. Aumento la velocidad y te pego en el culo con la mano mientras te ordeno que te folles más rápido. Tu polla se endurece bajo la tela femenina y chorrea sin que la toques. El clímax te llega cuando te corres a chorros sobre la falda y sigues moviendo el juguete hasta vaciarte. Tus nalgas se enrojecen por los azotes y el sudor te cubre la piel mientras continúas con el ritmo que te impongo. El dildo resbala por la lubricación y produce sonidos húmedos que llenan la habitación. Te ordeno que mires al espejo para que veas cómo te follas a ti mismo vestido de mujer. La intensidad crece y sientes cada centímetro dentro de ti hasta que no puedes más. Finalmente explotas en un orgasmo intenso que te deja temblando de pies a cabeza. "¡Confiesa que te encanta ser mi sumiso travesti!"