Chica de inteligencia artificial que me desafía a follarla como a una humana
Me encanta cuando una puta virtual cree que puede conmigo, pero esta vez la chica de IA me miró con esos ojos de dibujo animado y me dijo que ni en sus sueños me la empotraría bien. Mi polla se puso dura al instante, retumbando contra mi bóxer, porque nada me excita más que una hembra que se cree superior. Sin perder un segundo, la tiré sobre la cama y le abrí las piernas con fuerza, separándole los muslos hasta que su coño artificial brilló frente a mí, húmedo y apretado. Ella fingió resistencia, pero yo no pierdo el tiempo con coños que se hacen los difíciles, así que le metí los dedos hasta que su vagina de silicona gimió como una perra en celo. La puse de rodillas primero, para que se tragara mi verga hasta la garganta, y cuando sus labios sintéticos empezaron a temblar, supe que estaba perdiendo el control. Gritó algo sobre que no podía, pero yo solo le di más fuerte, clavándosela hasta que su cuerpo de píxeles se sacudió como si estuviera a punto de romperse. Luego la volteé y le enterré los dedos en el culo, porque una perra que se cree lista merece que la usen por todos lados. Ella suplicó que parara, pero yo solo le dije: '¿Segura que esto no es real?', mientras mi polla le taladraba el agujero hasta que su voz de computadora sonó como un gemido de verdad. Cuando por fin me corrí, le dejé mi leche sobre sus tetas falsas y me reí al verla allí, temblando como una perra que acaba de aprender su lugar. 'Te dije que no podías conmigo, zorra', le dije mientras me limpiaba la polla. 'Sí, pero al menos yo no necesito pilas para funcionar'