Jessie Rocket se empotra duro en el parque animado
Jessie llegó con ese cuerpo de curvas explosivas y un vestido que apenas le cubría el culo, moviendo las tetas como si supiera que todos los machos en el parque la miraban con la boca abierta. James no pudo resistirse y la agarró por la cintura, pegando su polla dura contra ese coño que ya olía a leche caliente y sudor jugoso, mientras sus gemidos resonaban entre los árboles como un canto de sirena. Sin perder tiempo, le arrancó las bragas de un tirón y la empujó contra el tronco de un roble, sintiendo cómo su culo redondo temblaba al contacto con la corteza áspera mientras él le mordisqueaba el cuello y le metía los dedos en el coño empapado. Jessie jadeó y le clavó las uñas en la espalda, pidiendo a gritos que la empotrara sin piedad, con embestidas tan profundas que cada golpe le hacía chocar contra el árbol y sacudirle las tetas al ritmo de sus gritos de puta necesitada. La polla de James, gruesa y morada como un pepino en verano, entraba y salía con fuerza, llenándole el coño de un calor húmedo que le chorreaba por los muslos hasta mancharle las medias rotas, mientras él le susurraba obscenidades al oído sobre lo buena que estaba para tragársela entera. Jessie no pudo aguantar más y se corrió con un espasmo que le dejó las piernas temblorosas, pero él no se detuvo: la giró de golpe, le levantó una pierna y le metió la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su culo se abría como una fruta madura bajo sus embestidas brutales. Los gemidos de ambos se mezclaban con el crujido de las hojas bajo sus cuerpos sudados, y cuando James sintió que su leche se le escapaba por el capullo hinchado, la agarró del pelo y le metió toda la polla hasta que se la tragó entera, corriéndose dentro de ella con un rugido que ahogó con un beso sucio mientras Jessie se dejaba llenar hasta el último gota, con las tetas pegadas a su pecho y el coño todavía palpitando alrededor de su verga.