Asistente sexy se corren en las manos con polla tremenda
—¿Te gusta cómo te la chupo, jefa?— le susurró Cupids Eden mientras sus dedos ágiles trabajaban sin parar. No era un día de oficina normal, pero con Summer Vixen sentada frente a él, todo se sentía prohibido. El riesgo de ser descubiertos por los compañeros de trabajo añadía un morbo irresistible, cada gemido sofocado entre sus labios era un juego peligroso. Sus manos engrasadas por el sudor de sus pollas chocaban contra sus muslos, un ritmo desesperado mientras Summer Vixen se retorcía en su silla, sintiendo cómo cada centímetro de su piel ardía. —Córrete ya, no aguanto más— le ordenó con un suspiro ahogado, y él obedeció al instante, llenando sus palmas de leche espesa mientras ella se mordía el labio para ahogar un grito. En más de 12 minutos de escena, no hubo un segundo de descanso, solo gemidos contenidos y miradas furtivas hacia la puerta. La próxima vez, prometió Summer, sería en su propia casa... con su marido en la habitación de al lado.