Analuela descontrolada: la milf desi que solo quiere polla por el culo
¿Te atreves a pensar cómo sería que una madura como yo te desafíe así? «A ver si aguantas esto, guapo», murmuré mientras me quitaba el tanga despacio, dejando que Danny White viera bien cómo mi culo grande y prieto se movía frente a él. Llevaba semanas provocándolo a propósito: fotos en bikini, rozándome «sin querer» cada vez que pasábamos en el pasillo, incluso enviándole videos chupándome el dedo con los labios bien pintados. Sabía que tarde o temprano iba a romperse, y cuando lo hizo, no hubo piedad. Me empotró contra la pared de una sola estocada, metiendo esa polla gruesa hasta que sentí cada centímetro estirándome entero. Gemí fuerte, pero no por dolor, sino por cómo me llenaba de golpe, clavándome las uñas en la espalda para que no se detuviera. Danny me agarró del pelo, tirando hacia atrás mientras sus caderas chocaban contra mi culo una y otra vez, sacando sonidos húmedos que resonaban en la habitación. «Así se hace, puta», gruñí, sintiendo cómo el sudor nos pegaba los cuerpos mientras me penetraba más duro, hasta que mis piernas empezaron a temblar. Cuando por fin se corrió, dejándome el culo lleno, Niks Indian se quedó mirándonos con la boca abierta, aguantando la respiración como si acabara de ver algo imposible.