Aleksa Mink chupa la polla de Lucas Frost como una diosa vengativa
Yo estaba furiosa cuando lo vi con esa otra, así que cuando Lucas Frost apareció en mi puerta, supe que era mi turno de cobrarme lo que me debía. Me puse mi bikini más ajustado, el que resalta mis tetas y mi culo, y lo invité a pasar con una sonrisa que prometía todo menos perdón. En cuanto cerró la puerta, me arrodillé frente a él y le bajé los pantalones sin decir una palabra, mi boca ya lista para devorar esa polla gruesa que tanto había deseado. Lo chupé como si fuera mi venganza personal, sintiendo cómo se ponía más duro entre mis labios, mientras mis manos lo acariciaban sin piedad. Cuando pasó a empotrarme contra la pared, mis gemidos eran puro resentimiento convertido en placer, y cada embestida me recordaba por qué él era mejor que ese otro idiota. En más de 15 minutos de escena, Lucas y yo nos entregamos a un sexo salvaje, con mi coño mojado recibiendo cada centímetro de su verga mientras lo montaba como una amazona despiadada. Al final, cuando se corrió dentro de mí, solo pensé en lo bien que me había sentido vengándome de esa manera.