Africa fuma y se masturba como una diosa vengativa
¿Te imaginas que tu ex te vea así? Yo sí, y por eso me encanta hacerlo. Africa Danger sabe cómo humillar a un hombre con solo mirarlo, pero hoy no hay nadie más que yo y mi mano. Me recuesto en el sofá, las piernas abiertas, el coño ya mojado solo de pensarlo. El humo del cigarrillo sube mientras mis dedos trazan círculos lentos, cada vez más profundos, hasta que el humo y mis gemidos se mezclan en el aire. Imagino su cara cuando se entere que su polla ya no me hace falta, que yo sola me doy más placer. Mis caderas se levantan, la espalda se arquea, y mis dedos se hunden hasta que siento el calor quemándome por dentro. El humo me nubla la vista, pero no me detengo, sigo frotando, más rápido, más fuerte, hasta que el orgasmo me sacude como un rayo. No hay nadie aquí, pero él lo sabrá. No hay nadie aquí, pero yo lo siento. No hay nadie aquí, pero mi coño late con su nombre. Y cuando termino, solo pienso en lo mucho que le duele no estar aquí.