Vitoria Vonteese disfruta un buen footjob y se deja reventar el culo sin condón
La casa estaba llena de ese olor a sexo caliente que solo ocurre cuando dos cuerpos no pueden esperar. Las cortinas todavía estaban cerradas, pero la luz del mediodía se colaba entre las rendijas, iluminando el sudor que le bajaba entre los senos a Vitoria Vonteese. Yo ya sabía que esta latina de culo enorme tenía un secreto: se mojaba más cuando la humillaban un poco, y esa mañana decidí descubrir hasta dónde podía llegar. Cuando me arrodillé para lamerle los pies —dedos perfectos, uñas pintadas de rojo— noté cómo su respiración se aceleró. Pero lo que no esperaba era el gemido que soltó cuando mi polla rozó por primera vez ese culo apretado. '¡Más duro!', me gritó, y ahí supe que no habría condones esta vez. Metí la punta de golpe, sintiendo cómo sus músculos se apretaban alrededor, y empecé a embestirla como un animal, escuchando esos gritos que me decían que estaba rompiéndola bien. Cuando alcancé el fondo, su piel se puso de gallina, y la corrida que le dejé en la espalda fue tan abundante que le resbaló hasta el suelo. La próxima vez pienso atarla de pies y manos para que ni siquiera pueda cerrar las piernas cuando la llene.