Victornyc la lleva al límite con su polla negra en su primera mamada
El olor a sudor y la respiración entrecortada de Victornyc llenan la habitación mientras te arrodillas frente a él, sintiendo cómo tu boca se hace agua al ver esa polla negra gruesa y venosa. Llevabas días provocándolo, enviándole fotos de tu boca pintada de rojo con mensajes claros, rozándole el brazo cada vez que pasabas a su lado, hasta que ya no pudo aguantar más. Ahora te agarra del pelo suave pero firme, guiándote hacia esa verga palpitante, y la sientes pesada en tu lengua, caliente y dura como el acero. Te la chupas con ganas, saboreando el pre-cum salado, escuchando sus gemidos profundos mientras tus labios se estiran alrededor de su grosor. Victornyc gruñe y te empuja más adentro, hasta que la punta roza tu garganta y te atragantas un poco, pero sigues, tragando y chupando, sintiendo cómo su polla engorda aún más entre tus labios. Te mira con los ojos entrecerrados, mordiéndose el labio, y sabes que está al borde, pero te detienes un segundo para mirarlo, con los ojos llorosos y la saliva colgando de tu barbilla. Él jadea y te empuja otra vez, esta vez con más fuerza, y te la metes entera de golpe, sintiendo cómo el glande golpea tu campanilla mientras tus dedos se clavan en sus muslos. Cuando no puedes más, Victornyc se corre con un gruñido gutural, llenándote la boca de leche espesa que se te escapa por las comisuras, y sientes su polla latir mientras la última gota cae sobre tu lengua. Al terminar, te limpias los labios y ves la mancha húmeda en la alfombra donde te arrodillaste, con su semen aún caliente en tu boca.