Verificación de polla: ¿quién aguanta más?
“A ver si eres capaz, cabrón, te reto a que me hagas gemir más fuerte que tú”. Te la tiras encima de la mesa, con el coño húmedo y listo para reventarlo. La rubia te mira desafiante, mordiéndose el labio mientras te agarra la polla dura y la guía hasta su entrada mojada. Sientes cómo tu verga entra de golpe, estirando su coño apretado hasta las pelotas, y ella grita, pero no se rinde. Te la clava hasta que las caderas chocan, y ella arquea la espalda, gimiendo como una perra en celo. Le das vueltas, la empotas contra la pared, y cada embestida la hace morder la almohada. “¿Así o más fuerte?”, le escupes, pero ella solo sonríe, con los ojos vidriosos. Sientes su coño apretándote como un puño, y cuando estás a punto de correrte, ella te mira y dice: “Aún no, sigue”. No puedes evitarlo, le llenas el coño de leche espesa, y ella se derrite, pero antes de que puedas recuperar el aliento, te agarra del pelo y te susurra: “Ahora verás lo que es bueno”.