Tres putas bisex se lanzan a un festín de conchos entre gemidos y risas
El cuarto olía a vino barato y perfume barato, con la luz tenue de la lámpara dibujando sombras en las paredes mientras las tres se reían entre dientes, sus cuerpos apretados en la cama estrecha. Tú la agarras a Bia Andrade por la cintura, sintiendo cómo su piel arde bajo tus dedos, y ella te muerde el labio antes de empujarte contra el colchón, sus muslos abriéndose para mostrar un concho ya empapado. Maya Hyuga, siempre la provocadora, había pasado toda la noche enviándoles fotos de su tanga mojado, rozándose contra la mesa del bar, hasta que Nikatsu, la más tímida, ya no aguantó más. Ahora está encima de ti, sus tetas rebotando en tu cara mientras te clava la lengua en el coño, gimiendo tan fuerte que el vecino seguro las escucha. Tú le metes dos dedos a Bia hasta el fondo, sintiendo cómo sus paredes vibran alrededor, y ella te jala del pelo para que la chupes más fuerte, sus caderas moviéndose en círculos desesperados. Maya, en cambio, te abre las piernas de una patada y se burla: '¿Te gusta que te coman el coño, cerda?', antes de hundir su cara ahí, lamiendo con tanta fuerza que casi te hace correrte en su boca. En más de 10 minutos de escena, los gemidos se mezclan con los chasquidos de la saliva, los cuerpos sudando, los dedos entrando y saliendo sin parar, hasta que Bia grita: '¡Voy a reventar, perras!', y las tres se vienen juntas, temblando, con sus jugos mezclándose en la cama deshecha. Nikatsu, aún riéndose, susurra: 'La próxima vez, les meto la lengua a las dos al mismo tiempo, putas'