MILF morena se come mi polla en primer plano
La mamacita morena no pudo resistirse cuando le enseñé la polla dura como un palo y ya empapada de tanto mirarla chupar el dildo en sus redes sociales. Con un gemido ronco me agarró la verga y se la metió hasta la garganta sin dudar, los labios gruesos y pintados de rojo abrazando el tronco como si fuera su postre favorito. El sabor salado del precaldo le excitó el paladar y se la chupó con ansias, la lengua lamiendo cada vena mientras los jugos le resbalaban por la barbilla mojada. Sin perder tiempo le subí el vestido ceñido y le arranqué las bragas empapadas que ya le olían a coño caliente y necesitado. La puse contra la pared con un empujón brusco y le enterré la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su culo prieto se abría para recibirme con un gritito agudo que me volvió loco. Cada embestida le sacudía las tetas grandes y flácidas que rebotaban contra mi pecho sudado mientras ella se agarraba a la cornisa con uñas pintadas de negro. El sonido de los golpes de carne contra carne resonaba en el cuarto junto a sus gemidos de puta satisfecha, la humedad de su concha goteando por los muslos mientras yo la empotraba sin piedad. Cuando noté que se le ponían los pezones duros como piedras y el coño le temblaba de puro placer, aceleré las embestidas hasta que se corrió gritando mi nombre con voz de puta en celo. La leche caliente le llenó el vientre por completo y ella se quedó temblando, el coño aún palpitando mientras lamía los últimos restos de corrida que le quedaban en los labios hinchados.