Te cuento cómo follé a mi mejor amiga de la infancia
No sabes cuánto tiempo llevaba imaginando esto, ¿sabes? Cada vez que nos encontrábamos, sus miradas me quemaban, sus labios se humedecían cuando me veía, y yo solo podía pensar en cómo sería tenerla debajo de mí, gimiendo mi nombre. King Nick9 no lo sabía, pero esa noche iba a descubrir por qué siempre me miraba así. Empezamos con un juego inocente, pero cuando sus dedos rozaron mi polla, supe que ya no había vuelta atrás. Me arrodillé frente a ella, le bajé el pantalón y vi su coño mojado, brillante, pidiendo a gritos que lo chupara. No me hice de rogar: metí la lengua hasta el fondo, saboreando su jugo mientras ella se retorcía. Cuando ya no pudo más, me empujó contra la cama y se montó encima, cabalgándome como una diosa hasta que no aguanté más y la volteé, empotrándola contra el colchón. Su culo rebotaba con cada embestida, sus gemidos llenaban la habitación, y yo solo quería correrme dentro de ella. Cuando lo hice, fue como si el mundo se detuviera: su coño apretaba mi polla, sus uñas se clavaban en mi espalda, y yo solo podía pensar en lo bien que se sentía estar dentro de ella. Ahora, cada vez que la veo, solo pienso en repetirlo.