Scarlett Mae detenida por robar y follada por el policía
La tienda estaba casi vacía cuando la agarras del brazo y la arrastras hacia el cuarto trasero, su respiración acelerada y los ojos llenos de miedo mezclado con algo más, algo que no puede negar. Sientes cómo tiembla cuando la empujas contra la pared, sus pequeños pechos apretados contra tu uniforme, y le susurras al oído que esto es lo que pasa con las ladronas como ella. La obligas a arrodillarse y te la chupa con desesperación, sus labios carnosos envolviendo tu polla mientras gime, sabiendo que esto está mal pero sin poder parar. Cuando la volteas y le levantas el vestido, ves su coño ya mojado, listo para recibirte, y la empotras contra la mesa de madera, sintiendo cómo sus paredes internas se ajustan a cada embestida. Sus gritos ahogados se mezclan con el sonido de la carne golpeando carne, y cuando la tomas del pelo para que arquee la espalda, sabes que está al borde. La haces correrse una y otra vez, sus muslos temblando, antes de llenarla hasta las pelotas con tu leche caliente. La miras a los ojos cuando te sacas, su expresión confundida entre el placer y la vergüenza, y le dices que esto no ha terminado, que la próxima vez será peor.