Sara Jay se deja empotrar por Richard Mann y su polla negra
El primer gemido de Sara Jay fue ahogado por mi polla negra llenándole la garganta, un sonido gutural que vibró contra mi verga mientras la hacía tragar hasta las pelotas. No esperaba que su boca caliente me recibiera con esa desesperación, pero cuando vi cómo se le humedecían los ojos y su saliva chorreaba por sus labios, supe que esta puta blanca quería más. La tiré sobre la cama, le separé las nalgas y le metí dos dedos en el coño mojado, sintiendo cómo se contraía al descubrir lo gruesa que era mi verga. '¡Joder, Richard, es enorme!', gritó, pero ya no había vuelta atrás. La puse a cuatro patas y le clavé la polla de una estocada, haciendo que su culo blanco rebotara contra mis caderas. Cada embestida la hacía gemir más fuerte, sus tetas grandes colgando mientras yo le agarraba el pelo y la follaba como una perra en celo. Cuando le di la vuelta y le abrí las piernas, vi cómo su coño brillaba de lo mojada que estaba, y entonces supe que iba a correrme dentro de ella. La embestí más fuerte, sintiendo cómo su cuello uterino cedía bajo mi verga, hasta que al fin me vine, llenándole el coño con mi leche espesa. Cuando salí, su coño seguía palpitando, y en el suelo quedó el tanga roto que le había arrancado antes.