Ralphsn chupa polla como una diosa del placer
Mojándome los labios con la lengua, te voy a contar cómo me arrodillé frente a esa verga negra que me tenía loca de deseo prohibido. Sabía que no debería estar ahí, pero el calor de su piel y el olor a macho me nublaban la razón. Empecé chupando despacio, sintiendo cómo su polla se endurecía más con cada lamida, hasta que no pude resistir y me la metí entera de golpe, ahogándome un poco con su grosor. Él gemía fuerte, agarrándome del pelo mientras yo movía la cabeza adelante y atrás, sintiendo sus caderas empujar contra mi cara. La saliva me corría por la barbilla, y cada vez que la sacaba, el aire frío me hacía estremecer, pero no paraba. Quería que se corriera en mi boca, que me llenara hasta el fondo, aunque sabía que después me arrepentiría. Pero en ese momento, solo existía el sabor salado de su piel y el sonido de sus gruñidos. Cuando por fin se vació en mi garganta, tragando cada gota, me miró con esa mezcla de culpa y satisfacción que solo los pecados más dulces traen. Y ahora, ¿te gustaría estar en su lugar?