Polly White se deja llevar en el salón de masajes con Ilias
El olor a aceite de masaje mezclado con su perfume me volvía loca mientras Ilias deslizaba sus manos por mi espalda, pero cuando sus dedos bajaron hasta mi coño ya no pude fingir que era solo un masaje. Sabía que esto estaba mal, que no debía dejar que me tocara así, pero cuando sentí su polla dura contra mi culo, gemí sin poder contenerme. Me dio la vuelta y me miró fijamente antes de bajarme el sujetador, dejando mis tetitas pequeñas al descubierto. Su boca se cerró alrededor de mis pezones mientras sus dedos me abrían, sintiendo lo mojada que estaba. Me arrodillé y le chupé la verga con ganas, saboreando su pre-cumo mientras él me agarraba del pelo. Cuando me puso a cuatro patas, supe que no habría vuelta atrás: me empotró de una estocada, llenándome entera mientras yo gritaba su nombre. Cada embestida me hacía chocar contra la mesa, el sonido de nuestros cuerpos golpeando resonaba en la habitación. Me corrió dentro, llenándome hasta que sentí su leche caliente derramarse en mi coño apretado. Sabía que esto no podía volver a pasar, pero cuando me miró con esa sonrisa pícara, supe que la próxima vez sería aún más salvaje.