La morena September Reign se vuelve loca con la polla de Bryan Gozzling
El cuarto estaba oscuro, solo iluminado por la luz tenue de la lámpara de noche que proyectaba sombras en las paredes mientras el aire olía a sexo y sudor. Sabía que esto estaba mal, que no debía estar aquí, pero mi coño ya estaba mojado antes de que Bryan Gozzling me empujara contra la cama. Sus manos grandes me agarraron las tetas, apretando mis pezones hasta que gemí, y su boca se clavó en la mía mientras su polla dura como roca presionaba contra mi muslo. 'Chúpamela, puta', me ordenó, y aunque me sonrojé, obedecí, abriendo la boca para recibir su verga gruesa hasta que me ahogué con ella, la saliva escurriendo por mi barbilla. Bryan no tuvo piedad, me agarró del pelo y me empotró contra su entrepierna, follándome la garganta mientras yo escupía y tragaba, sintiendo su polla hinchada en mi boca. Mis dedos se hundieron en su culo mientras él me humillaba, llamándome 'puta sucia' y 'zorra insaciable', y eso solo me excitó más, mi coño palpitando con cada insulto. Cuando me levantó y me tiró sobre la cama, separó mis piernas y enterró su cara en mi coño, lamiendo y mordiendo hasta que grité, mis uñas arañando su espalda. 'Quiero que te corras en mi cara', le supliqué, y él no se hizo rogar, sacando su polla y frotándola contra mis labios antes de explotar, su leche caliente cubriéndome la cara y el cuello. Me quedé temblando, sabiendo que la próxima vez será peor, que no podré resistirme a su polla otra vez.