Nico Grey domina a la latina gostosa en un polvo de venganza
Te la encuentras en la cocina, con ese tanga negro ajustado que apenas cubre su culo pequeño pero firme, y sabes que esto va más allá del deseo: es la puta venganza por el tipo que la dejó. La agarras por la cintura y la sientes temblar cuando le susurras al oído que hoy te la vas a follar hasta que olvide su nombre. Le arrancas el tanga de un tirón, escuchando cómo gime al sentir tus dedos hundirse en su coño ya mojado, y te la metes de una estocada mientras ella se arquea, mordiéndose el labio para no gritar. La pones de rodillas y le ordenas que te la chupe, viendo cómo su boca pequeña lucha por tragarte entera, con lágrimas corriéndole por las mejillas. Después la empotras contra la pared, embistiendo tan fuerte que el espejo se mueve, y cuando te la montas en el sofá, sus uñas se clavan en tu espalda mientras te pide que le llenes el coño de leche. Te corres dentro de ella, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de tu polla, y cuando terminan, solo queda el tanga roto en el suelo y una mancha de tu semen en su muslo.