Nagma descubre el placer de los dedos de Naeem
Aquella tarde en el dormitorio, Nagma no esperaba que Naeem la llevara al límite con solo sus dedos. Al principio, él jugueteó con sus pezones, sintiendo cómo se endurecían bajo sus caricias, antes de bajar hasta su coño ya mojado. Cuando deslizó dos dedos dentro de ella, Nagma gimió fuerte, arqueando la espalda sin poder evitarlo. Pero lo que la sorprendió fue cuando Naeem encontró ese punto exacto que la hizo temblar, moviendo sus dedos en círculos mientras su clítoris palpitaba. Ella no podía creer cómo algo tan simple la estaba volviendo loca, mordiéndose el labio para no gritar. Naeem sonrió al ver cómo su coño se contraía alrededor de sus dedos, sintiendo el calor húmedo que lo envolvía. De pronto, Nagma sintió un chorro caliente escapando de su cuerpo, mojando las sábanas mientras sus muslos temblaban sin control. Naeem no paró, empujando más fuerte hasta que ella se corrió otra vez, esta vez con un gemido ahogado. Cuando terminó, Naeem retiró sus dedos lentamente, viendo cómo Nagma respiraba entrecortadamente, con los ojos aún cerrados y una sonrisa de satisfacción en los labios.