Misss Vikki se excita con yoga en ropa transparente
Ese día en mi casa, la tensión entre nosotros ya no se aguantaba más. Llevábamos semanas mirándonos de reojo, rozándonos sin querer, y ahora Misss Vikki estaba aquí, con su cuerpo perfecto apenas cubierto por esa tela que se pegaba a sus curvas como una segunda piel. Sus tetas grandes se movían con cada postura, y yo no podía apartar los ojos de su coño mojado que se transparentaba bajo el short. La vi doblarse hacia adelante, y ahí no me contuve: me acerqué por detrás, le bajé el short de un tirón y le metí los dedos sin avisar. Ella gimió fuerte, arqueando la espalda, y yo sentí cómo su humedad me empapaba la mano. No esperé ni un segundo más: saqué mi polla dura, la puse contra su entrada y la empujé de una estocada, hundiéndome hasta que sus nalgas chocaron contra mis caderas. La agarré de las caderas y empecé a embestirla con fuerza, sintiendo cómo sus paredes apretaban mi verga con cada movimiento. Misss Vikki gritaba, pidiendo más, y yo no me hice rogar: la levanté en peso, la apoyé contra la pared y seguí follándola como un animal, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo el mío. Cuando ya no aguanté más, la giré, la puse de rodillas y le descargué toda mi leche en la cara, marcándola como mía. Mientras se limpiaba, me miró con esa sonrisa pícara y me dijo: '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte a esto.'