Milka Way se masturba mientras su coño chorreando la vuelve loca
Se escuchaban los dedos resbalando en su húmeda ranura mientras Milka Way arqueaba la espalda, mordiéndose el labio inferior. Llevabas días notando cómo te miraba de reojo cuando creías que no te fijabas, esas miradas cargadas de deseo que te ponían la polla dura pero no te atrevías a actuar. Ahora, con las bragas a medio muslo y los muslos temblorosos, se frotaba el clítoris con desesperación, gimiendo bajito como si alguien fuera a escucharla. Sentías cómo su jugo resbalaba por tus dedos cuando la penetrabas con dos, luego tres, sintiendo ese coño apretadísimo cerrarse alrededor de tus falanges. Se retorcía de placer, sus tetitas pequeñas botando con cada movimiento, hasta que sus muslos empezaron a temblar y su respiración se volvió entrecortada. "¡Dios, no pares!" gritó cuando le metiste los dedos hasta hacerle sentir los nudillos, pero tú sabías que quería más. "¿Quieres que te llene ese culito virgen ahora, puta?" le susurraste al oído, sintiendo cómo su cuerpo se tensó antes de explotar en un orgasmo que la dejó sin aliento.