Mi hermanastra me deja follármela toda la noche con su coño húmedo
La puerta del cuarto está entreabierta y el pasillo está en silencio, pero en cualquier momento alguien podría pasar y pillarnos. Ella se agacha sobre mi polla dura, gimiendo bajito para que no la escuchen, mientras sus tetas grandes rebotan con cada movimiento. La agarro del culo redondo y la empotro contra la pared, sintiendo cómo su coño caliente me aprieta hasta las pelotas. Ella se corre primero, mordiendo la almohada para ahogar los gritos, pero yo sigo embistiéndola, sintiendo cómo su jugo me chorrean por los muslos. Big Ass Lover no para de gemir, pidiéndome más fuerte, más rápido, mientras escuchamos pasos en el piso de abajo. Me corro dentro de ella, llenándola entera, y ella se queda quieta, temblando, con mi leche goteando por sus muslos. El reloj de pared marca las tres de la mañana, pero el peligro de que nos descubran sigue ahí, como el olor a sexo que flota en el aire. En el suelo, su tanga roto es el único testigo de lo que pasó.