Jefa caliente me hizo una videollamada bien pervertida
La jefa siempre me miraba con esa sonrisa pícara cada vez que pasaba por su oficina, pero nunca imaginé que me mandaría un mensaje así: 'Quiero verte en cámara, solo tú y yo'. En cuanto encendí la videollamada, vi que estaba en tanga negro, con ese culito redondo y apretado que me volvía loco. 'Desnúdate', me ordenó, y no pude resistirme. Su voz era firme, pero sus ojos brillaban de excitación. Me bajé los pantalones y dejé que me viera la polla bien dura, lista para ella. 'Chúpate los dedos y muéstramelos', dijo, y obedecí sin pensarlo. Luego me pidió que me masturbara mientras ella se metía un consolador enorme en ese coño bien mojado. Gemía fuerte, arqueando la espalda, y yo no podía parar de mirarle el culo perfecto, que se movía al ritmo de sus embestidas. 'Quiero que te corras para mí', susurró, y no aguanté más: me vine en un chorro grueso mientras ella se retorcía de placer. Al final, jadeando, me dijo: 'Esto fue solo el principio'.