Mi amiga Michellhot me enseña lo que mi esposo no hace
Te voy a contar cómo descubrí que mi mejor amiga sabe darle a mi coño y a mi culo mejor que mi propio marido. Todo empezó cuando me quejé de que mi esposo ya no me llena como antes, y ella, con esa sonrisa pícara, me dijo que me iba a mostrar por qué las mujeres lo hacemos mejor. Me llevó a su habitación, me desnudó despacio, y cuando sus dedos empezaron a explorar mi humedad, gemí tan fuerte que casi rompo los vidrios. Pero lo mejor vino después: cuando su lengua se hundió en mi culo, sentí un calor que me hizo arquear la espalda. '¿Ves?', me susurró, 'tu marido no sabe que aquí es donde guardas tus secretos'. Y tenía razón, porque cuando me penetró con sus dedos, encontré un punto que ni yo misma sabía que existía. Me corrí tan fuerte que mis piernas temblaron, y cuando me recuperé, vi su sonrisa satisfecha y una mancha de mi excitación en su barbilla.