Mi amiga me mostró su vagina rosadita y su culo sabroso
El olor a sexo fresco de su coño me volvió loco desde que me susurró al oído que nadie nos iba a pillar, pero igual sentí el riesgo de que su marido llegara en cualquier momento. Me bajó los pantalones con urgencia y sentí su mano fría agarrando mi polla dura, guiándola hacia su vagina mojadita mientras gemía bajito. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina mis dedos hundiéndose en su culo apretado mientras ella se mordía los labios para no gritar, sus tetas rebotando con cada embestida. Escuché pasos afuera y me detuve, pero ella me empujó más fuerte, susurrando 'no pares, que me encanta así'. Su culo se abrió para mí como una flor, tragándose mi verga hasta que sus paredes internas temblaron. Cada vez que alguien pasaba cerca, ella apretaba más fuerte, como si quisiera que nos descubrieran. Ahora mismo, mientras escribo esto, sigo sintiendo su aliento caliente en mi cuello y el miedo de que alguien nos haya escuchado.