Meru Ayase seduce y folla con movimientos provocativos
El cuarto de hotel estaba en silencio, solo el sonido de la lluvia golpeando la ventana rompía el vacío, mientras ella movía su cuerpo con movimientos medidos, sabiendo que en cualquier momento alguien podría entrar. Meru Ayase, con su sonrisa pícara, se acercó a él y le susurró algo que lo excitó al instante. Sus manos recorrieron cada centímetro de su cuerpo, desde el cuello hasta los muslos, mientras sus uñas se clavaban levemente en su piel. Él la empujó contra la pared, arrancándole un gemido ahogado, y ella mordió su labio inferior para no gritar. Las sábanas se enredaron entre sus piernas, y el sonido de su piel chocando resonó en el pequeño espacio. Ella se movía sobre él con ritmo, sintiendo cómo su polla entraba y salía de su coño mojado, mientras susurraban para no alertar a nadie. De pronto, un ruido en el pasillo los hizo detenerse un segundo, pero eso solo aumentó la excitación. Él la penetró con fuerza, martillando sin piedad hasta que ella no pudo más y se corrió con un grito ahogado. "Ahora sí sabes lo que es un buen polvo", le dijo ella, con esa sonrisa de quien sabe que lo ha dejado satisfecho.