Melvin Htet es empotrado contra la pared por un macho duro
“No seas tan ruidoso, alguien podría escucharnos…” susurra Kyaw Kyaw mientras Melvin Htet, con el culo tenso y las nalgas apretadas, se deja clavar contra la pared del cuarto. La polla gruesa de Kyaw entra sin piedad, haciendo crujir el culo virgen de Melvin, que gime ahogado, mordiendo la almohada para no gritar. Las manos de Kyaw agarran fuerte las caderas de Melvin, marcando moretones en esa piel morena y tonificada, mientras lo penetra con embestidas largas y profundas, casi hasta las pelotas. Cada vez que el culo de Melvin se relaja un poco, Kyaw le da una nalgada seca, recordándole quién manda. Melvin, con los ojos vidriosos y el cuerpo sudoroso, solo puede pensar en cómo su culo ardiente lo está volviendo loco de placer, aunque sabe que en cualquier momento alguien podría entrar. La respiración entrecortada de Kyaw y los gemidos contenidos de Melvin llenan la habitación, mientras el sonido de carne chocando contra carne se hace más intenso. De repente, Kyaw agarra el pelo de Melvin, acercando su boca a su oído: “¿Quieres que me corra dentro de ti?” Melvin solo asiente, temblando, sintiendo cómo la polla de Kyaw se hincha aún más antes de explotar en su interior. El calor pegajoso de la corrida llena el culo de Melvin, que se estremece de placer, mientras Kyaw sigue moviéndose lentamente, sacando cada gota. Cuando por fin se separan, Melvin cae de rodillas, exhausto, y es entonces que Kyaw ve la puerta entreabierta: alguien los había escuchado...