Masaje nuru con gel resbaladizo deja todo mojado
La masajista entra con ese culito prieto embutido en un tanga negro que apenas tapa sus labios hinchados, el gel nuru brillando bajo la luz tenue mientras se agacha para untarse las manos con el líquido espeso que huele a vainilla y sexo. Él ya está tieso como un poste desde que la vio entrar con esa mirada de perra en celo, los jugos del coño resbalando por sus muslos pálidos. Ella se inclina sobre su cuerpo sudoroso, apretando esas tetas duras contra su espalda mientras le frota la polla con los antebrazos cubiertos de gel, haciendo que el tronco se le ponga rojo de tanto apretar. Los gemidos ahogados se le escapan cuando ella le clava las uñas en el culo, metiéndole los dedos entre las nalgas para esparcir más líquido caliente mientras le susurra al oído que quiere sentirlo correrse dentro de su garganta. La masajista se sube a horcajadas sobre su pecho, rozándole la cara con ese coño empapado que ya gotea sobre su boca, y él no puede resistirse: le lame hasta dejarla temblando, sintiendo cómo el sabor salado de su excitación le recorre la lengua. Ella se baja rápido, se arrodilla entre sus piernas y se traga toda su polla de golpe, chupando fuerte mientras las manos de él se enredan en su pelo mojado, guiándola para que no pare. Los sonidos de tragos, gemidos y carne chocando llenan la habitación cuando la masajista se sube encima de él, empalándose con su verga dura mientras el gel nuru les resbala por los cuerpos, haciendo que cada embestida sea más salvaje. Él la agarra por las caderas, clavándosela hasta el fondo mientras ella grita con la voz ronca, los pechos rebotando sin control y el coño tan apretado que parece que se lo va a tragar entero. Los dos se corren al mismo tiempo, él llenándole la boca con chorros gruesos y ella ahogándose en su propio jugo mientras el líquido espeso les cubre las piernas y el suelo a sus pies.