Magrinha deliciosa te provoca hasta que pierdes el control
Esa tarde en el estudio, la magrinha deliciosa se paseaba frente a ti con su calcinha transparente, rozando tu polla cada vez que pasaba. Sabía que te tenía loco desde que le enviaste esas fotos de su buceta mojada, y ahora jugaba contigo, contoneando sus caderas flacas mientras se mordía el labio. La agarras de la cintura y la empujas contra la pared, sintiendo cómo su coño caliente se frota contra tu pierna. Le arrancas la calcinha de un tirón y te arrodillas para chuparle el clítoris hinchado, escuchando sus gemidos agudos mientras te clava las uñas en los hombros. La levantas y la empotras contra el escritorio, metiéndote la polla entera de golpe mientras ella grita y se aferra a los bordes. Sientes cómo su culo apretado te aprieta más fuerte cada vez que la embistes, hasta que las caderas chocan con fuerza y ella arquea la espalda, temblando. Le llenas la boca con tu leche espesa mientras te mira con los ojos vidriosos, y luego la dejas caer sobre el suelo, con la blusa rasgada y el maquillaje corrido. La mancha húmeda de su excitación queda marcada en el pantalón que tiraste al suelo.