Madura de culo pequeño se deja reventar el ano en el autobús
La abuelita de gafas y pañuelo en la cabeza no podía creer su suerte cuando el joven le ofreció llevarla en su furgoneta. Desde el primer momento, ella notó cómo él le miraba el culo respingón cada vez que se inclinaba para recoger algo. Sin pensarlo dos veces, ella se subió y le dejó meterle mano por debajo del vestido, apretándole los muslos antes de que él le arrancara las bragas con los dientes. El autobús estaba casi vacío, pero los gemidos de ella resonaban contra los asientos mientras él le clavaba la polla hasta el fondo, destrozándole el ano con cada embestida salvaje. Ella se mordía los labios para no gritar, pero el placer era demasiado intenso, y su coño goteaba de lo excitada que estaba. Él le agarró el pelo y le empujó la cabeza contra el asiento mientras la embestía como un animal, sintiendo cómo su culo apretado lo envolvía como un guante. Cuando por fin se corrió, llenándole el ano de leche caliente, ella se quedó temblando, con el culo enrojecido y el pañuelo completamente deshecho. Nadie en el autobús sospechaba lo que acababa de pasar, pero ella sabía que nunca olvidaría esa follada salvaje.