La vecina Elena Sterni me muestra sus tetas gigantes y me masturba
El olor a perfume barato y sudor se mezclaba con el sonido de tus gemidos ahogados mientras me arrimabas a la puerta entreabierta, con esas medias negras ajustadas hasta los muslos y las tetas rebotando cada vez que te agachabas para susurrarme al oído: '¿Te gustaría estar en su lugar, verdad?' Sabías que tu marido podía volver en cualquier momento, pero no te importaba, solo querías sentir mi polla dura entre tus dedos mientras te chupaba los pezones duros. Me empujaste contra la pared y me bajaste los pantalones de un tirón, con las tetas rebotando contra mi pecho mientras me masturbabas con esa mirada de puta insaciable. 'Shhh, calla, que nos van a pillar', decías entre risitas, pero seguías apretando mis huevos y pasando la lengua por mi cuello. En más de 11 minutos de escena, me hiciste arrodillar para chuparte las tetas mientras te subías la falda y me restregabas el coño mojado contra la cara. 'Mira cómo gotea, cabrón', gemías, y yo no podía resistir más, así que te levanté de golpe y te empotré contra la mesa, con las tetas aplastadas bajo mi peso. Cada embestida hacía crujir la madera, y tus gritos se mezclaban con el sonido de la carne chocando, hasta que te corriste con un gemido ahogado, mordiéndome el hombro para no alertar a los vecinos. Justo cuando iba a explotar dentro de ti, escuchamos el ruido de la llave en la puerta...