La madrastra Izi Blu Sky desafía al hijastro a follar como un hombre
El olor a sudor y lujuria llenaba el aire cuando me acerqué a Leo, su polla ya dura bajo los pantalones, y le susurré al oído: '¿Crees que puedes manejarme, niño?'. Desde que me mudé, había notado cómo me miraba el culo, cómo se le humedecían los labios cuando me agachaba a recoger algo. Hoy decidí ponerlo a prueba, y cuando me senté sobre él, sintiendo cómo su verga entraba entera de golpe, supe que estaba perdido. '¿Te gusta esto, verdad?', le dije mientras lo cabalgaba, mis tetas rebotando frente a su cara. Sus manos agarran mis caderas con fuerza, pero no es suficiente, así que lo empujo contra la pared y le ordeno que me empotre desde atrás. 'No te corras hasta que te lo diga', le advierto, sintiendo cómo su polla golpea mi punto G una y otra vez. Sus gemidos se vuelven más desesperados, pero no pienso ceder, no hasta que me haga gritar. 'Más duro', le exijo, y él obedece, embistiendo con toda su fuerza, hasta que siento que voy a explotar. '¡Ahí! ¡Ahí!', grito, y entonces lo dejo correrse dentro de mí, su leche caliente llenándome mientras me derrumbo contra él, jadeando. Pero antes de que pueda recuperarse, ya estoy pensando en la próxima ronda.