La ladrona Haley Spades se convierte en juguete del policía Hardy
Robando en la tienda, mi coño se mojó cuando el oficial Hardy me atrapó con las manos en la masa. ¿Te gustaría estar en su lugar? Me miró con esa polla dura bajo el uniforme, sabiendo que me tenía justo donde quería. Te voy a contar cómo me hizo arrodillarme para chupársela hasta dejarla brillante, mientras sus dedos apretaban mis tetas pequeñas. El muy cabrón me hizo esperar, rozando su verga contra mis labios antes de empujarla hasta el cuello del útero. Grité cuando me empotró contra el mostrador, mi culo apretado tragándose cada embestida. Hardy me susurraba al oído que era una puta ladrona merecedora de un castigo, y yo solo gemía más fuerte. Cuando me corrió dentro, me dejó temblando, con su semen goteando de mi coño usado. 'Ahora sabes lo que pasa con las ladronas como tú', me dijo con una sonrisa de satisfacción.