Katie Cai gime fuerte mientras la empotran con polla enorme
Me retuerzo de placer cuando Johnny Robins me agarra las caderas y me clava su verga hasta las pelotas, gimiendo como una perra en celo. Llevábamos días mirándonos con esa tensión insoportable, él con esa polla negra que me volvía loca y yo mojada cada vez que se acercaba. Hoy no aguanté más y me arrodillé para chupársela, sintiendo cómo se hinchaba en mi boca mientras le sacaba la leche con la garganta. Pero él no se conformó: me tiró sobre la cama, me abrió las piernas y me penetró de una estocada, haciendo que mi coño apretado se estirara alrededor de su monstruosa polla. Cada embestida me hacía gritar más fuerte, sintiendo cómo me llenaba por completo, hasta que sus bolas chocaban contra mi culo. Me corría una y otra vez, pero él no paraba, follándome como si no hubiera mañana. Cuando por fin se vino, me llenó el rostro de leche caliente, y yo solo podía gemir, exhausta pero pidiendo más.