Jonantoni me provocó hasta que no pude aguantar más
Esa tarde en el sofá, Jonantoni llevaba horas jugando conmigo, rozando su cuerpo sudado contra el mío cada vez que se movía, dejando que su polla dura se marcara bajo los pantalones ajustados que sabía que me volvían loco. Primero fue un mensaje con una foto de su culo apretado en ropa interior, luego un roce casual al pasar, y después una mirada que no dejaba duda de lo que quería. Cuando sus dedos se deslizaron por mi muslo, ya no pude resistir más. Le arranqué la ropa de un tirón, mordiendo su cuello mientras mis manos agarraban sus nalgas para empujarlo contra mí. Su verga gruesa se frotó contra mi vientre antes de que lo girara de golpe, hundiendo mi lengua en su ano mientras gemía y se retorcía. Lo empotré contra el respaldo del sofá, metiendo mi polla hasta que sus caderas chocaron contra mí, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba con cada embestida. Jonantoni gritó cuando le di una palmada en el culo, y el sonido de su piel golpeando la mía llenó la habitación. Lo follé sin piedad, sintiendo cómo su ano se apretaba alrededor de mi verga, hasta que su cuerpo tembló y se corrió sobre el sofá. Ahora, mientras se limpia, solo piensa en cómo lo hizo esperar tanto antes de dejar que lo rompiera.