La ladrona castigada a lo bestia por Marcus London
La cámara de seguridad capta todo: el mostrador vacío, la puerta trasera entreabierta y el miedo en sus ojos cuando te agarra por el brazo. Krystal Orchid, la cogerolita que intentó robar, ahora no puede escapar de cómo la arrinconas contra la pared, respirando agitada mientras le subes el vestido para descubrir sus medias rotas y el culito tembloroso que apenas cubren las braguitas mojadas. Le susurras al oído que el castigo será intenso, que no habrá piedad, y ella gimotea cuando le metes los dedos entre las piernas, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de ellos mientras te inclinas para chuparle los pezones duros a través del sujetador. Cada vez que escuchan pasos afuera, se tensa, pero no tienes prisa: le das la vuelta de golpe, empujándola contra el mostrador para que sus tetas reboten con cada embestida, y te la clavas hasta que las caderas chocan, sintiendo cómo su culo cálido te aprieta como un tornillo. Ella se muerde el labio para no gritar, pero los gemidos se le escapan cuando le azotas las nalgas y le agarras del pelo, obligándola a arquearse para que la polla le llegue más hondo. El riesgo de que los pillen solo la hace más puta, y cuando te corres sobre su espalda sudorosa, le dices: 'La próxima vez, sabrás que no se roba sin consecuencias.'