La italiana Akina Asmus se clava una polla italiana hasta reventar
El olor a sudor y lujuria me envolvía mientras me arrastraba sobre la cama, sintiendo cómo cada centímetro de esa verga monstruosa se hundía en mi coño apretado. Te voy a contar cómo Leo Casanova me volvió loca con su polla italiana, pero antes te diré que esto no empezó en la cama: empezó con meses de provocación deliberada. Cada vez que me vestía, sabía que él me miraba, y cada vez que le enviaba una foto, su respiración se aceleraba. Hasta que un día, no pudo más. Me empujó contra la pared, me arrancó la ropa y me empotró con tanta fuerza que mis gemidos rebotaban en las paredes. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque yo no podía dejar de sentir cómo su polla me llenaba hasta las pelotas, golpeando justo donde más lo necesitaba. Mis uñas se clavaban en su espalda mientras él me penetraba como un animal, sus embestidas tan brutales que mis piernas temblaban. Cuando por fin se corrió, fue tan intenso que sentí su leche caliente inundándome, pero lo más excitante fue ver su cara de satisfacción al darse cuenta de que había perdido el control por completo.