La esposa de Macedo le dio una sorpresa caliente a su jefe
—'¿Seguro que no te importa llevarme?'— le susurró Leticia Feffer con una sonrisa que prometía más que un simple viaje. Sabías que esto estaba mal, pero el coño mojado de la esposa de Macedo apretando contra tu pierna en el asiento del auto te hizo olvidar cualquier remordimiento. La agarras del pelo y le empujas la cabeza hacia tu polla, sintiendo cómo la lengua de la puta caliente recorre el tronco antes de tragártela entera. Sus gemidos ahogados vibran contra tu piel mientras te la chupa con una urgencia que delata lo mucho que lo necesita. En más de 10 minutos de escena, la empotras contra la puerta del auto, sintiendo cómo el culo prieto de Leticia se abre para recibir cada embestida hasta que las caderas chocan. El calor de su coño te quema, y cuando te corres dentro, el semen blanco gotea por sus muslos temblorosos. La ropa interior de encaje negro queda tirada en el suelo, manchada de tu leche y de su excitación prohibida.