La esposa caliente de mi vecino Leksi Fox me chupa la polla
La esposa de mi vecino siempre me miraba con esos ojos azules mientras paseaba por el jardín en tanga, mostrando sus pies perfectos y ese culo redondo que me volvía loco. Un día, cuando ella entró a mi casa para devolverme un libro, no pude resistir y le dije que quería chuparme la polla. Sin pensarlo dos veces, se arrodilló frente a mí, sus labios rosados y húmedos rodearon mi verga dura mientras sus manos acariciaban mis bolas. Gemía fuerte cada vez que mi polla tocaba su garganta, sus tetas naturales rebotaban con cada movimiento. Luego me empujó contra el sofá y se subió encima, su coño rosado y bien mojado se deslizó sobre mi verga hasta el fondo, follándome con fuerza mientras me miraba con esa cara de puta. Sus pies descalzos se apoyaban en mis hombros, sus uñas arañaban mi espalda mientras yo le embestía con todas mis fuerzas. Cuando ya no aguanté más, la saqué y me corrí sobre su culo perfecto, marcándola con mi leche caliente. Ella se lamió los labios, satisfecha, mientras su coño seguía goteando de lo excitada que estaba.