La agresiva NewB se corrió en el culo de su alumno travieso
Lo vi desde el otro lado del aula, con esos ojitos pícaros que me decían que estaba pensando en cosas sucias, aunque sabía que no debía ni siquiera rozarlo, mucho menos llenarle ese culito perfecto con mi leche. Pero cuando se acercó para preguntar por la tarea, su uniforme arrugado y esa sonrisa burlona me volvieron loca, así que lo arrinconé contra el pupitre, le bajé los pantalones y empecé a chuparle la verga hasta que estuvo dura como una roca. Me encantó cómo gemía en silencio, como si tuviera miedo de que alguien nos descubriera, pero sus manos en mi pelo me decían que quería más, así que lo giré, le separé las nalgas y le metí los dedos para saber si su agujerito estaba listo. Cuando confirmó que sí, le di una palmada en el culo y le ordené que se agachara, entonces me hundí en su culo hasta que las caderas chocaron, sintiendo cómo su carne caliente me apretaba como un guante. Lo follé duro, escuchando cómo mis huevos golpeaban contra su piel cada vez que entraba hasta el fondo, y cuando empezó a lloriquear de placer, supe que iba a correrme, así que le agarré el pelo, le tiré la cabeza hacia atrás y descargué toda mi leche en su recto mientras él se retorcía de gusto. Ahora, mientras limpio su semen que gotea de su culo, solo pienso en lo sucia que me puse y en si alguien se dará cuenta de lo que hicimos.