Kevlyn Santos y su culo perfecto en peligro de ser descubiertos
Kevlyn Santos no podía creer lo que estaba haciendo. Su coño ardía de deseo mientras Romulo Pontess le levantaba la falda en el estudio vacío, con la puerta sin seguro. Cada roce de su polla contra mi culo me hacía gemir más fuerte, pero tenía que callarme, alguien podía entrar en cualquier momento. Los tacones se me clavaban en la espalda mientras me empotraba contra la pared, sintiendo cómo su verga me abría de par en par. Mis tetas rebotaban con cada embestida, y el sudor me pegaba la blusa al cuerpo. Romulo me mordía el cuello para ahogar mis gritos, pero no podía evitar que mis muslos temblaran. Escuché pasos afuera y me quedé helada, pero él no paró, solo me tapó la boca con la mano mientras me follaba más fuerte. Mi coño estaba tan mojado que sus pelotas chapoteaban con cada movimiento. Cuando por fin se corrió dentro de mí, me dejó temblando, preguntándome si alguien nos había escuchado. Ahora solo quería que Romulo me volviera a empotrar, sin importar el riesgo.