John Gay me reta a domar mi culo perfecto
John Gay siempre ha sido un fanfarrón, pero esa noche me miró con esa sonrisa de 'ya verás' y me dijo que no aguantaría ni cinco minutos con su polla. Yo, con el culo bien apretado y mojado, le respondí que si era hombre que me empotrara de una vez. Se rio, pero cuando me vio de rodillas, chupando su verga gruesa hasta el fondo, su cara cambió. Me dio la vuelta, me abrió las nalgas y me penetró de una estocada, haciendo que gritara. Cada embestida era más fuerte, sus dedos apretaban mis caderas mientras me follaba contra el sofá. Gemía como una perra en celo, pero no iba a darle el gusto de suplicar. Me corría en la boca, pero él no se detuvo, siguió embistiendo hasta que mi coño no pudo más. Cuando por fin se vino, lo hizo dentro, llenándome hasta que sentí su leche caliente. '¿Y ahora qué dices, John?', le pregunté, limpiándome los labios. Él solo sonrió y dijo: 'La próxima vez, te haré gritar más fuerte'