John Gay desafía con su culo perfecto a un macho hambriento
El sonido de la crema hidratante resbala entre sus nalgas mientras John Gay se inclina, mostrando ese culo redondo y firme que siempre lo ha hecho el centro de atención. El tipo detrás de él no aguanta más, le agarra las caderas con fuerza y le clava la lengua entre las nalgas, saboreando su piel salada. John se ríe, retándolo: “¿Seguro que puedes manejar esto, macho?”. El otro gruñe, le escupe en el agujero y le mete dos dedos de golpe, haciéndolo gemir. John arquea la espalda, pero no se rinde: “A ver si me haces rogar”. El tipo le da una nalgada que resuena en toda la habitación, luego le empuja la cara contra el colchón y le clava la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo lo aprieta como un torno. John gime más fuerte, pero sigue desafiándolo: “Más duro, si puedes”. El otro lo agarra del pelo, lo levanta y le mete la verga hasta el fondo, sintiendo cómo su culo lo ordeña con cada embestida. John ya no puede hablar, solo jadea y se corre sin tocarse, los espasmos de su culo apretando la polla del otro hasta que este también explota, llenándolo hasta rebosar. El tipo se deja caer sobre su espalda, jadeando, mientras John sonríe con satisfacción, sabiendo que ganó la apuesta.