Hermanastra se deja llenar el coño siete veces seguidas
El apartamento familiar permanecía en calma bajo la luz tenue del atardecer cuando la tensión que llevaba semanas acumulándose finalmente estalló entre nosotros dos. Yo había sentido su mirada clavada en mi polla cada vez que cruzábamos por el pasillo y ella notaba cómo mis ojos recorrían sus curvas sin poder apartarse. Esa tarde los dos sabíamos que ya no había vuelta atrás y fue ella quien se acercó primero rozando su cuerpo contra el mío. Me arrodillé frente a ella para abrirle las piernas y empecé a chupar su coño mojado mientras ella gemía con la voz entrecortada. Luego me incorporé para meterle mi polla entera de golpe y sentí cómo su interior apretaba cada centímetro. Me corrí dentro por primera vez sin apartarme y seguí follándola sin descanso hasta que volví a correrme por segunda vez llenándola más. Cambiamos de posición y la empotré contra la pared para descargar la tercera y cuarta vez en su coño palpitante mientras ella temblaba de placer. Continué embistiéndola en el sofá hasta alcanzar la quinta sexta y séptima corrida interna sin sacar la polla en ningún momento. Al final ella se quedó recostada con las piernas abiertas y una sonrisa satisfecha en los labios mientras sentía todo lo que yo le había dejado dentro.