Hermana folla duro en la ducha con Sheila Ortega
Una tarde cualquiera en el baño familiar, Sheila Ortega me invitó a la ducha con esa mirada que ya conocía. ¿Te imaginas lo que pasó después? La muy puta no perdió tiempo y se puso de rodillas para chuparme la polla hasta ahogarse, con el agua caliente cayéndole por ese culo enorme que tiene. 'No hagas ruido, que nos oirán', susurré mientras le agarraba los pechos grandes y la empotraba contra el azulejo. La muy zorra gemía tapándose la boca, pero no podía evitar que se le escaparan esos sonidos de placer cuando le metía la verga hasta el fondo. Sheila Ortega es una tragona de semen, y no paró hasta que me corrí en su garganta, tragándose todo sin dejar ni una gota. '¿Quieres más?', me preguntó con esa voz de puta sumisa, mientras se tocaba el coño mojado. La ducha seguía corriendo, pero el calor de nuestros cuerpos era mucho más intenso. La levanté y la puse de espaldas, agarrándole ese culo perfecto para follármela a sacudidas, sintiendo cómo su coño apretado se cerraba alrededor de mi polla gruesa. 'Así me gusta, hermana, así te quiero', le dije mientras le azotaba las nalgas y ella gemía como una loca. El peligro de que alguien entrara en cualquier momento solo hacía todo más excitante, y cuando sentí que ya no podía aguantar más, la volví a poner de rodillas para que se tragara mi segunda carga de leche, esta vez directamente en su cara. La muy puta lo lamió todo sin quejarse, con esa sonrisa de satisfacción que solo una tragona como ella puede tener.