Yasmina Khan me empotró en barco hasta el centro del mar
Llevaba semanas soñando con que me clavara su verga enorme mientras el barco se balanceaba suavemente sobre las olas. Desde el primer momento en que me vio desnuda en cubierta, sus ojos se encendieron como brasas y no pudo resistirse a arrancarme el tanga de un tirón antes de empujarme contra la barandilla. Su polla gruesa y venosa ya goteaba pre eyaculado cuando me penetró por el coño de un solo envite, haciéndome gritar con cada embestida profunda que me partía en dos. La piel me ardía donde me agarraba de las caderas, sus dedos clavándose como garras mientras me empotraba contra la madera húmeda del barco. No tardé en sentir su aliento caliente en la nuca mezclado con mis gemidos ahogados, su cuerpo cubriendo el mío por completo mientras me reventaba el coño a ritmo de olas. De pronto me levantó en volandas y me sentó a horcajadas sobre su regazo, ordenándome que cabalgara su verga sin piedad mientras sus manos masajeaban mis tetas enormes que rebotaban sin control. El sudor nos empapaba a los dos, mi coño chorreante resbalando por su tronco cada vez que me dejaba caer con fuerza, sintiendo cómo su glande rozaba ese punto que me volvía loca. Cuando ya no pude más, me dio la vuelta como un trapo y me empaló por el culo sin avisar, sus embestidas brutales haciendo que el barco crujiera con cada impacto. Sentí cómo su leche espesa me llenaba las entrañas mientras me clavaba hasta las pelotas, su corrida ardiente escurriéndose por mis muslos hasta gotear sobre la cubierta. Antes de que terminara de correrse, me agarró de la nuca y me obligó a abrir la boca, descargando su lefa caliente directamente en la garganta mientras yo tragaba sin respirar, con los ojos llorosos pero más mojada que nunca.