Hazel aprovecha cada agujero para ordeñar a Vince hasta secarlo
Hazel llegó con ganas de guerra desde el primer trago, mordisqueando el labio inferior mientras Vince se quitaba la camiseta dejando ver esos abdominales marcados que tanto le volvían loca. No perdió tiempo y se lanzó sobre él, chupando esa polla gruesa como si fuera un caramelo hasta que quedó bien dura y brillante de saliva. Con un gemido gutural, se sentó a horcajadas sobre su regazo, empalándose hasta el fondo mientras sus tetas rebotaban sin control al ritmo de las embestidas salvajes que él le clavaba desde abajo. La carne chocaba contra carne con un sonido húmedo y obsceno que llenaba la habitación, mientras los jugos del coño bien mojado resbalaban por sus muslos. Vince no se quedó atrás y le agarró el culo con ambas manos, separando esas nalgas prietas para hundirse aún más profundo, arrancándole gritos de placer que resonaban en cada rincón. Pero Hazel no se conformó con eso y, con una sonrisa pícara, se agachó para lamerle los huevos antes de empujarlo contra el suelo y montarlo al revés, dejándole ver cómo ese coño peludo se abría para tragarse su verga hasta la garganta. La sensación de tenerla tan adentro le hizo perder el control y, entre maldiciones y gruñidos, se corrió dentro de su boca hasta dejarla bien empapada de leche espesa que ella tragó sin titubear. Como si no fuera suficiente, se giró boca abajo y se abrió de piernas, ofreciéndole ese culo prieto y bien lubricado para que se lo follara como un animal, clavándole la polla hasta hacerla gritar mientras los dedos le acariciaban el clítoris hinchado. Cuando ya no pudo más, Vince la volteó boca arriba y, con las piernas sobre sus hombros, se hundió en su coño una y otra vez hasta que ambos se vinieron juntos, sudorosos, jadeantes y completamente satisfechos. La escena terminó con Hazel lamiéndole los últimos restos de corrida de los labios mientras él le acariciaba el pelo, pero el video no se detiene ahí porque la muy puta ya está lista para repetirlo todo de nuevo.