Rhyder se rompe el culo con un consolador gigante
Rhyder no podía resistirse a ese juguete monstruoso que le prometía un placer sin límites. La rubia de tetas grandes y culo redondo se puso unos ligueros y se dejó caer sobre el sofá, abriendo bien las piernas para que la enorme polla de goma la partiera en dos. Primero se mojó los dedos y se metió dos en el coño, gimiendo fuerte mientras se preparaba para lo que venía. Luego, con las manos temblorosas, agarró el consolador y lo frotó contra su entrada, sintiendo cómo su culo se abría poco a poco. Al principio le dolía, pero el placer era más fuerte, y pronto estaba empalada hasta el fondo, gritando como una puta en celo. El consolador entraba y salía con fuerza, golpeando su punto G mientras ella se masturbaba con los dedos, sintiendo cómo su coño se contraía de gusto. El sonido de la carne chocando contra el plástico era obsceno, y sus gemidos llenaban la habitación. Cuando ya no pudo más, se corrió con un grito ahogado, sintiendo cómo su cuerpo temblaba de placer. Al final, quedó exhausta, con el culo bien abierto y el consolador aún dentro, sabiendo que esta follada anal no se olvidaría fácilmente.